Esta intervención mural de gran formato, comisionada por la familia Isaacs Sarquis, en honor a su Padre Dr Jose Manuel Isaacs Chidiac (Maestro Nacional de Ajedrez), se erige como un estudio visual sobre la iconografía del ajedrez y su trascendencia cultural. Ubicada en la fachada del centro comercial homónimo, la obra explora la transición de Caissa desde su origen como figura en la poesía neolatina hasta su actual estatus de deidad simbólica para los amantes del ajedrez.
La figura de Caissa, universalmente reconocida como la deidad protectora del ajedrez, no proviene de la antigüedad clásica, sino de la brillantez intelectual del siglo XVIII. Su origen se remonta a 1763, año en que el joven filólogo y políglota británico Sir William Jones (1746–1794) publicó su poema épico titulado Caissa: or, the Game of Chess. Jones, quien más tarde sería famoso por ser uno de los primeros en proponer la existencia de la familia de lenguas indoeuropeas, utilizó su profundo conocimiento de la literatura clásica para dotar al ajedrez de una genealogía divina.
El relato de Jones nos traslada a las riberas del Danubio, hogar de la hermosa dríade Caissa. El dios de la guerra, Marte, queda cautivado por ella, pero es rechazado sistemáticamente por la ninfa, quien desprecia la violencia y la fuerza bruta. Desesperado, Marte acude a Eufrón, el dios de los deportes e invenciones, quien diseña un regalo único para conquistar el intelecto de la ninfa: un tablero de 64 escaques donde dos ejércitos se enfrentan en una batalla de puro ingenio, sin derramamiento de sangre. Al recibir este tributo de estrategia y lógica, Caissa queda fascinada, aceptando finalmente el cortejo de Marte y convirtiéndose, desde ese instante, en la soberana simbólica del tablero.
Aunque Jones se inspiró en una obra previa del obispo italiano Marco Girolamo Vida (quien en 1527 llamó a la ninfa Scacchis), fue el nombre de Caissa el que caló profundamente en la cultura universal. Hoy en día, gracias a la visión de Jones, Caissa es más que un personaje literario; es una metáfora viva. Los ajedrecistas de todo el mundo invocan su nombre como la musa que castiga la arrogancia y premia la brillantez, transformando cada partida en un rito sagrado dedicado a la inteligencia humana.
“Ni Zeus, ni Atenea… la verdadera deidad de los tableros es Caissa”
BITACORA DE DISEÑO
Tecnica: Spray a mano alzada
Dimensiones: 5 m x 4 m
Ubicación: El Viñedo, Valencia
Composición y Simbolismo de Caissa
Este proyecto para el eje de distribución vertical de la fachada comercial se planteó como una fusión plástica entre el realismo, los simbolismos y la abstracción geométrica. La obra no es una simple ilustración, sino una arquitectura visual que deconstruye el mito de Caissa para reensamblarlo con la energía del arte urbano moderno.
El Retrato Central: La Dualidad de la Musa
En el corazón de la composición, el rostro de Caissa emerge con un realismo ilustrado, con una paleta de tonos cálidos y dorados que resalta su divinidad. Como muralista, busqué capturar su dualidad a través de los ojos: un ojo turquesa y el otro violeta. Esta heterocromía simboliza la dualidad del ajedrez: la lógica fría y la intuición creativa, la luz y la sombra de la estrategia.
La Deconstrucción Geométrica (Tablero y Cuerpo)
A diferencia de un planteamiento puramente figurativo, el cuerpo de la musa y el tablero de ajedrez no están integrados, sino deconstruidos. Una mano emerge de un lateral su transparencia representa divinidad, iniciando una jugada en el tablero que se deforma hasta construir el cuerpo. Esta técnica representa cómo la musa orquesta el caos, manipulando la realidad del juego a su disposición para que el observador pierda la noción de la regla y se sumerja en la interpretación táctica del movimiento.
La Escolta Simbólica (Los Flancos)
• A la Izquierda: Un busto de caballo negro, simboliza el salto estratégico impredecible. A su lado, un círculo rojo oscuro con el castillo al fondo representa el impulso bélico y la fuerza de Marte (Ares), el origen del mito que narramos anteriormente.
• A la Derecha: Un casco de armadura de caballero medieval plateado (representando la fuerza y lealtad del alfil o el caballo en la tradición anglosajona) protege una espada desenvainada, recordando que el ajedrez nació de un conflicto por amor.
El Vínculo con el Espacio y el Mito
• La Raíz Orgánica: En el lateral derecho, casi oculto entre la geometría, el follaje de hojas de olmo rinde homenaje a la ninfa original, anclando la divinidad geométrica a sus raíces naturales.
• La jugada imposible: El tablero muestra una jugada en jaque que plantea multiples soluciones partiendo de la incógnita de cual es la pieza que posee causa en su mano, y si esta iniciando la jugada o terminándola.
Paleta de Color
La paleta es una celebración del color saturado. Los dorados y cobres de la corona de Caissa contrastan con la fría geometría de los azules y violetas, creando un dinamismo visual que guía el ojo desde la divinidad del rostro hacia el caos controlado del juego en la parte inferior.
La composición cromática cumple el papel de ancla visual, captura al espectador y lo envuelve para posteriormente detallar y descubrir los simbolismos que se integran mediante la geometría orgánica.